Apenas un 20% del tiempo de los trabajadores españoles se invierte en tareas que aportan alto valor para el negocio, según detalla un análisis de Kaizen Institute, consultora especializada en mejora continua en los procesos de negocio.
El estudio, apoyado en una revisión al trabajo realizado en los últimos 30 años en más de 200 compañías de nuestro país, concreta que, al margen de ese 20% que sí supone labores realmente rentables para el negocio de la empresa, otro 16% de todo el tiempo de los empleados se dedica a la gestión de correo electrónico, a la vez que otro 14% de la jornada laboral se ocupa en desplazamientos, ya sea dentro de las instalaciones de la propia compañía, en la misma ciudad o a destinos más lejanos;
un 31% más se está protagonizado por tareas prescindibles e ineficientes; y un 19% (más de hora y media diaria) se corresponde con tiempos muertos asociados al “presencialismo”.
Al respecto, Kaizen Institute advierte que el estrés laboral es la consecuencia directa de una gestión empresarial incorrecta, en la que la dirección se enfoca en exclusivamente en los resultados, poniendo excesiva presión en los empleados sin prestar atención a los procesos. El estrés en el trabajo puede deberse no sólo a una carga excesiva de tareas, sino también a no saber cómo llevarlas a cabo con éxito, o a una combinación de ambas.
Por ello, esta consultora propone a las empresas una fórmula basada en tres puntos clave para, por un lado, reducir el estrés y, a la vez, aumentar la productividad.
- Medir las tareas. Es preciso realizar un análisis de las tareas del empleado, comprenderlas en profundidad y analizar cuáles de ellas aportan valor y cuáles de ellas son prescindibles, a fin de asignar un volumen realista y asumible dentro de la jornada laboral.
- Orientarse a los procesos. A menudo el estrés se debe a que el empleado no sabe cómo resolver una tarea en el tiempo y forma exigidos. De ahí que analizar las herramientas y conocimientos requeridos y dotar al empleado de los recursos necesarios reducirán la angustia que genera enfrentarse a la dificultad.
- Escuchar al empleado. Para poder abordar los dos puntos anteriores es imperativo escuchar al empleado: comprender su realidad en la empresa, sus necesidades, sus peticiones. No se trata sólo de políticas de conciliación, sino también de involucrarle y mejorar la comunicación con él.










Print
Email

