Un total de 2.100.900 ocupados españoles (el 11,4% de todos los entonces trabajando) estaban cursando además algún tipo de formación a finales de 2016,
según revela un informe de la multinacional de servicios de recursos humanos Randstad.
En esa dinámica, los menores de 30 años que estaban compatibilizando su ocupación laboral con estudios ascendía a 567.400, lo que supone el 23,4% de todos los empleados de ese colectivo de edad. En cualquier caso, esa cifra absoluta apenas representa 2.600 jóvenes trabajadores más que en 2014, ejercicio en que se registró el menor número de este grupo simultaneando trabajo y formación. De hecho, los 567.400 de 2016 suman 22.100 menos que un año antes (2015), cuando significaron el 24,8% de los menores de 30 años trabajando y estudiando; y desde luego quedan muy lejos de los 1.052.600 registrados en 2006, aunque es cierto que entonces solo suponían el 21,5% del colectivo de jóvenes menores de 30 años con empleo. Eso sí, a partir de allí, se encadenaron 8 años de descensos consecutivos, hasta el mencionado 2014.
En cualquier caso, mientras que los profesionales menores de 30 años que estudian y trabajan se han reducido a la mitad desde 2006 en términos absolutos, el número de ocupados mayores de 45 años que se encuentran en esta situación ha aumentado, ya que su cifra ha crecido un 16% en dicho período. Lo cierto es que casi 600.000 de ellos (599.800 exactamente) estaban cursando a finales de 2016 algún tipo de formación con el objetivo de adecuarse a las nuevas demandas del mercado laboral, lo que representa el 7,4% del total de ocupados de esa edad, es decir, la misma tasa que la registrada 10 años antes. No obstante, el mayor número de empleados en este colectivo compaginando trabajo y estudios tuvo lugar precisamente en 2015, cuando ascendió a 621.800.










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