Según una encuesta llevado a cabo por Randstad en los primeros meses de este año entre 1.600 trabajadores, tres de cada cuatro españoles quiere que su jefe le ayude a crecer profesionalmente, ya sea con desarrollo o directamente aprendiendo de él. Buscan que la relación profesional con su superior le sirva para completar su formación y desarrollar su carrera; en definitiva, aumentar su empleabilidad.
¿Pero qué es en realidad lo que define a un buen jefe? En esa línea, entendemos que los puntos básicos para convertirse en un superior con garantías son:
- Pertenencia a un grupo. El líder debe comportarse como un miembro más del equipo, y tiene que transmitir un objetivo común al resto de personas que se encuentran bajo su supervisión.
- Capacidad de comunicación. La comunicación debe de ser fluida y transparente, y por supuesto debe de primar la honestidad hacia el equipo. Esta comunicación también debe de ser directa y respetuosa.
- Ejemplo a seguir. El equipo debe de notar la ilusión de su superior en lo que desempeña, y debe de encontrar en él un referente no sólo de su trabajo y hacia el resto de compañeros.
- Estandarte de la compañía. El líder tiene que trasladar los valores y la visión de la compañía para hacer que sus colaboradores se sientan parte importante de ella.
- Motivador. El líder debe de saber motivar para reforzar las carencias e impulsar los puntos fuertes de cada uno de sus colaboradores para ayudarles en su formación profesional.
- Promotor del cambio. La creatividad y la innovación tienen que ser dos pilares fundamentales en la gestión del líder y para estar preparados para los cambios.
- Conciliador. No sólo debe comunicarse con su equipo de forma continua y efectiva, sino que tiene que promover la buena relación dentro del mismo. Para ello, son esenciales la comprensión a la hora de entender a los demás y su capacidad de diálogo. El líder no impone sus opiniones, sino que tiene que convencer a sus colaboradores.
- Capaz de aprender de los demás. El líder no tiene miedo a rodearse de los profesionales más aptos para aprender de ellos y conocer el mejor resultado en aquello que hacen.
- Saber delegar. Al no temer a sus colaboradores, el líder debe aprender a delegar y confiar en ellos a la hora de realizar el trabajo.
- Capacidad de resolución. Reducir los problemas a lo realmente importante y tomar decisiones asumiendo las consecuencias de sus ideas. Tiene que saber coordinar el tiempo de trabajo y eliminar aquellas tareas innecesarias.
por Randstad, multinacional especializada en soluciones de recursos humanos
Imagen cortesía de Bplanet/ FreeDigitalPhotos.net










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