Por Sandra Luque, Responsable de Marketing y Comunicación de QDQ Media, Firma especializada en soluciones digitales para negocios.
Uno de los principales cambios que ha introducido el marketing online en las pymes es la capacidad para medir los resultados de sus campañas. Los modelos de promoción y publicitarios tradicionales, además de ser generalmente más costosos, no tenían la capacidad por cuantificar el impacto real de esas campañas. El entorno digital, sin embargo, permite medir, analizar y estandarizar todos los indicadores de una acción, lo que supone un importante salto en la medición del retorno de la inversión.
En este sentido, se encuadra el “performance marketing”, que engloba todas las acciones en las que sólo se paga por resultados obtenidos, ya sea un lead, una venta, un clic o cualquier objetivo que hayamos determinado. Esto se traduce en una clara ventaja para las empresas, que logran dirigir el 100% de su inversión a la consecución de resultados. Y en el caso de las pymes, que cuentan con presupuestos más ajustados, los beneficios son mucho más tangibles, ya que pueden focalizan sus recursos en acciones con las que podrán obtener un retorno.
Lo cierto es que el “performance marketing” (también conocido como marketing de resultados) cuenta con una serie de estrategias que posibilitan esa medición: campañas de publicidad display, SEM, email marketing o el marketing de afiliación. Todas las acciones diseñadas en base a estas estrategias permiten la medición de los parámetros establecidos gracias a los “KPIs”. En una campaña de email marketing, por ejemplo, el anunciante podrá conocer cuántas personas han abierto su correo, qué porcentaje ha hecho clic o cuál es su CTR.
Ene se sentido, para determinar el coste de cada acción y pagar sólo por los objetivos establecidos, existe una variedad de modelos de comercialización, variando la elección de uno u otro ven función de las necesidades de cada anunciante.
En el CPC (coste por “clic”), sólo se paga por cada clic que se hace en el enlace o anuncio. Es un modelo muy extendido en el que no importa el número de impresiones que se lancen, ya que sólo se pagará cada vez que un usuario haga clic.
En el modelo CPL (coste por “lead”), el pago se realiza por cada registro de datos que consigue el anunciante. Es un formato más orientado a las ventas que el modelo CPC, pero su coste también es mayor. Se trata de un modelo muy utilizado en las campañas de email marketing, donde gracias a la acumulación de “leads” puede crearse una importante base de datos de clientes potenciales.
En otros modelos como el CPA (coste por adquisición) o el comisionado sobre un porcentaje estimado de ventas, el anunciante sólo paga si se hace efectiva esa venta. Es un modelo caro, pero los resultados están garantizados.
Las pymes tienen, gracias a estos modelos de comercialización, la oportunidad de lanzarse al mercado digital a precios competitivos con resultados garantizados. Y para ello, es importante definir qué estrategias y qué modelo de comercialización se adaptan mejor a las necesidades de nuestro plan de marketing digital. Y es ahí donde el “performance marketing” juega su principal baza.
Imagen cortesía de renjith krishnan / FreeDigitalPhotos.net










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