De los 3.557.000 contratos realizados en nuestro país durante el primer trimestre de 2014, más de 440.000 han supuesto migración del trabajador a otra provincia diferente a la que reside, lo que supone una tasa de movilidad interprovincial por trabajo del 12,48%, la más alta desde antes de 2010, pues en el primer trimestre de 2013 se limitó al 11,53%, al 12,08% en el mismo período de 2012, que repitió así la de 2011, y al 12,36% en los tres primeros meses de 2010.
Según un reciente estudio llevado a cabo por la firma de servicios profesionales Randstad tras consultar los datos aportados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) del primer trimestre de este 2014, en el citado sentido, Madrid es la comunidad autónoma más receptora, con un saldo positivo de 37.532 trabajadores, quedando ya muy lejos las siguientes: Andalucía, con 7.531; Murcia, con 4.146; País Vasco, con 2.624; Baleares (1.651) y Navarra (1.492). Mientras, en el lado contrario, las que saldan con mayores pérdidas de empleados son Castilla La Mancha, que refleja un recorte de -16.443 profesionales, a la que siguen Castilla y León (-7.469) y Aragón (-6.569).
Bajando aún más al detalle en términos geográficos, el estudio revela que existen provincias que se pueden considerar claramente receptoras de trabajadores, pese a que en muchos casos no están entre las principales con mayor número de trabajadores. Es el caso, por ejemplo, de Jaén o Huelva, que registran unos saldos positivos de nada menos que 16.939 y 9.795 trabajadores, respectivamente. Aunque además de ellas también destaquen Barcelona (+11.935) y Madrid. Por el contrario, las provincias más emisoras (todas ellas con una diferencia negativa superior a los 5.000 empleados) son Cádiz, Sevilla, Toledo, Zaragoza y Lérida.
La investigación, que pone de manifiesto que la movilidad interprovincial es bastante superior entre los hombres (su tasa es del 14,8%) que entre las mujeres (9,4%) y también entre los más jóvenes (la tasa de los comprendidos entre los 25 y los 34 años alcanza al 14,1%), muestra que el sector servicios es el que más contratos de movilidad engloba en términos absolutos, aunque, sin embargo, es el que cuenta con una tasa de movilidad inferior respecto al resto de grandes sectores: el 76% de los trabajadores españoles desarrolla su actividad en el sector servicios, pero sólo el 57% de los contratos firmados ha implicado movilidad.
Mientras, agricultura es el sector con una tasa de movilidad más elevada: apenas un 5% de los ocupados en España está empleado en él, pero más del 27% de los contratos registrados han motivado un cambio de residencia por parte del profesional. Industria, por su parte, se sitúa con una tasa de movilidad por debajo de la media nacional: el 7% de los contratos implica que el trabajador cambie de provincia para acceder al empleo, mientras que el sector representa al 13,6% de los profesionales ocupados.
Imagen cortesía de renjith krishnan / FreeDigitalPhotos.net










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