Por Cipri Quintas, Empresario fundador de más de 35 negocios y autor de “El libro del Networking”.
Para lograr el éxito como emprendedor en un mercado tan competitivo como el actual es preciso renovar los conceptos establecidos en un proceso de innovación constante y adaptarlos a las nuevas realidades bajo las normas de la era digital. Todo ello sin olvidar invertir en el valor humano, el gran desafío de la empresa actual, porque lo cierto es que a veces se nos olvida que las empresas, por muy importantes que sean, están compuestas por y para personas; y descuidarlas es el mayor error que puede cometer un negocio.
Inteligencia relacional para triunfar en los negocios
El mero eslogan ya no convence al consumidor, que cada vez tiene más opciones y más información para elegir. Es preciso pasar a la acción, y quien entienda que invertir en el corazón de la personas es la mejor inversión comprobará que también es la más rentable. Por tanto, es necesario aplicar la denominada «inteligencia relacional»: el buen trato a los contactos.
Hablamos mucho de la inteligencia artificial, de las máquinas, pero estamos dejando a un lado la inteligencia relacional. La tecnología es la herramienta que ayuda a mantener las relaciones con las personas, pero sin la inteligencia relacional no hay negocio.
En esa línea, hay que tener en cuenta que el cliente no solo valora el precio a la hora de escoger un producto o servicio; lo que busca es sentirse identificado con los valores del producto y con las personas que lo muestran, pero no con el embajador, sino con el vendedor real, que es quien representa a la marca. Y es que es vital la empatía con un cliente ante cualquier relación comercial.
Además, es preciso recordar que el cuidado por los contactos en los negocios pasa por no olvidar que detrás de un cliente o un socio hay sobre todo una persona, e intentar sumar y relacionar a unos con otros para que todos crezcan o invertir en acciones solidarias para ayudar a los más desfavorecidos.
Adaptarse a la era digital
Por otro lado, las nuevas tecnologías no nos alejan, sino que nos brindan grandes oportunidades para cuidar las relaciones con las personas, por lo que igualmente hay que considerar que las nuevas tecnologías, el auge de Internet y la omnipresencia de las redes sociales han cambiado considerablemente la forma de hacer negocios y de relacionarse con los contactos. Y las marcas que no se amoldan a la nueva realidad corren el riesgo de acabar desapareciendo. Así, para adaptarse a la era digital hay que apostar por la comunicación 3.0, que es la que une la comunicación del contacto directo con la 2.0 de las redes sociales.
En ese sentido, ahora están de moda los coach, pero lo cierto es que muchos adoctrinan sin haber experimentado sus enseñanzas. Sin embargo, tenemos que aprender a que las personas aconsejen desde el currículum. Y junto a lo anterior, también nos hemos vuelto coleccionadores de “likes” y “fans”, pero olvidamos que las redes sociales se inventaron para comunicarse, no para exhibirse. Aquella persona que sube a una montaña y envía un “selfie” cuya cara tapa la montaña es una metáfora bastante precisa de lo que está pasando, en el plano personal y en los negocios. ¿Es de verdad más importante la confirmación de nuestra presencia en ese lugar que las vivencias y los momentos que nos podía haber dado la proeza de subir a la montaña, que pasa a un segundo plano? Desde luego, la comunicación 2.0 siempre debe caminar hacia la 1.0, y nunca a la inversa.










Print
Email

