Autor: José Ramón Illán.
Editorial: Ediciones Óberon 2014.
A partir de la conocida fábula “La cigarra y la hormiga”, de Esopo, que habla acerca de la virtud del esfuerzo y del trabajo, José Ramón Illán, al margen de reflexionar en esa misma línea, también revaloriza de modo especial en este libro el disfrute de la vida personal como auténtica opción de equilibrio y felicidad.
Lo cierto es que en nuestro país son cientos de miles las personas que anteponen continuamente su trabajo al resto de su vida personal; que ponen por encima de todo su ocupación laboral, a costa de lo que sea; que no parecen tener tiempo para otra cosa (incluso cuando no están en su lugar de trabajo están conectados de alguna manera pensando en el mismo), y que se dejan su vida en el trabajo sin darse cuenta del tipo de existencia que llevan en realidad: metidos en una dinámica que les impide detectar que hay mucha vida ahí fuera, así como disfrutar de su vida personal en paz, y que además les arrastra sin saberlo.
No es tan difícil dar con este perfil de personas para las que el trabajo es el centro real de toda su andadura diaria, sobre todo entre el mundo de los directivos y ejecutivos, a quienes de una manera muy especial se dirige la obra. A todos ellos, el autor, que dispone precisamente de amplia experiencia directiva y que en la actualidad se dedica a la consultoría de empresas, les orienta aquí estableciendo un orden y dando a las distintas cosas su valor real.
Illán les alerta de que deben empezar a pensar en pasar más cigarra y menos hormiga cuando sospechen que el trabajo se ha convertido en el centro y en lo primero para ellos, cuando uno se despierte después que suene el despertador, cuando no se quiera ir a trabajar, cuando no se crea en lo que se hace, cuando la conciencia no deja dormir, cuando se piense que ya puedes vivir con lo que has ahorrado; y desde luego cuando se hagan preguntas como: ¿Vivo para trabajar o trabajo para vivir? ¿Por qué es? ¿Es por mi familia? ¿Lo necesito para poder seguir manteniendo el nivel de vida que les quiero dar a mi hijos? ¿Es por mi pareja? ¿Necesito que sienta orgullo cuando habla de mí? ¿Se lo debo a mis padres, que hicieron tantos esfuerzos por mí? ¿Lo necesito para poder mantener las amistades actuales? ¿Me roba el sueño en la soledad de la noche? ¿Soy feliz conmigo? ¿Tengo tiempo para meditar?
Cuando uno se hace este tipo de preguntas quizás su vida está a punto de cambiar, y conviene estar muy preparado para ello. El libro trata por tanto también los problemas para cambiar de cigarra a hormiga y comenzar a disfrutar tal y como dice la fábula. Para el autor, cuando empiezas a ser cigarra es cuando te das cuenta en realidad de que: tu pareja deja de ser “viuda”; que tus hijos “tienen” un padre; de encontrar muchos placeres olvidados, como conducir sin presiones o descubrir en realidad la ciudad donde se vive; de “escuchar” a familiares y amigos; de que te conozcan en el colegio de tus hijos; de cenar con amigos sin estar pendiente del móvil; de “perder el tiempo” sin problemas; de reírte sanamente; de que te ves rejuvenecido al quitarte el traje; de dormir de un tirón toda la noche; de que tus pensamientos estén en lo que realmente estás haciendo; de practicar deporte en grupo; de hacer lo que te gusta; de percibir de verdad los detalles; de meditar, e incluso de practicar el sexo con más asiduidad.
Lleno de ejemplos y anécdotas reales, este libro,corto pero intenso (se lee en una espera en un aeropuerto o en un viaje en tren), recoge en sus poco más de 100 páginas consejos y reflexiones al respecto y en el necesario camino para encontrar el equilibrio entre la vida personal y la profesional.
En cualquier caso, la propuesta directa del autor con este libro, cuyos beneficios íntegros irán destinados a la Asociación Española de Enfermos de Mastocitosis, es que primero hay que ser cigarra, pero luego decididamente hormiga, y no una cosa contra la otra.









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