Por Setesca, Consultora especializada en reducción de costes e incremento de la productividad y eficiencia operacional.
Los buenos no siempre son los más notables. Como reza el dicho, “no sólo es importante ser bueno, sino parecerlo”. En la empresa y en los tiempos que corren esto es esencial y, además, en España, el miedo a perder el trabajo aumenta con la crisis.
¿Cómo convertirse entonces en imprescindible en una compañía? ¿hay pautas a seguir para hacerse notar y dar valora a la labor profesional que uno desarrolla?
En Setesca entendemos que pueden seguirse una serie de pautas y hacerse una serie de reflexiones a fin de convertirse en el “empleado 10”. Serían:
– ¿Cuánto vale mi puesto y qué beneficio aporto? Lo primero que tiene que hacer un empleado para conseguir destacar y ser brillante es preguntarse si el coste del puesto de trabajo es equivalente al beneficio que ofrece a su compañía. Si el coste del puesto es mayor al beneficio que aporta, o al que tendría un puesto equivalente subcontratado, muy probablemente le situarán como una potencial baja por restructuración o por externalización.
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– Ser proactivo. Es esencial que el trabajador sea proactivo y aumente, en la medida de lo posible, el valor de su puesto de trabajo. Esto se puede hacer reflexionando sobre qué es lo que podría aportar más o, por otro lado, reduciendo costes a la empresa. Solo los puestos que aporten valor de manera absoluta serán valorados sin discusión dentro de las empresas.
– En el punto de mira, el resultado económico. Para que el empleado aporte valor a su puesto es esencial que se oriente al resultado económico. Todo puesto de trabajo o actividad dentro de una organización puede ser valorado en términos económicos, directa o indirectamente. El empleado debe considerarse a sí mismo como potencial centro de beneficio dentro de la organización.
– Hacerse ver. Se pueden hacer muy bien las cosas, pero si uno mismo no “se vende”, no servirá de nada, o al menos, no estará en la “mente” de sus jefes. De ahí que tenga especial importancia el comunicar el valor que se aporta. Según estudios llevados a cabo por Setesca, el saber comunicar el valor aportado dentro de sus organizaciones es una clara debilidad para muchos profesionales (especialmente, y por razones obvias, para aquellos que no trabajan en funciones de marketing y ventas).
– ¿Qué esperan de mí? Lo importante es saber lo que se espera de cada uno. Para ello, hay que pedir un feedback regularmente, definir bien los objetivos y ser autoexigente para intentar exceder las expectativas puestas.
– Mejor, evitar los conflictos. El conflicto con los compañeros dificulta la relación y entorpece la consecución de buenos resultados; y el conflicto con su jefe, simplemente pone en riesgo su puesto de trabajo.
– Y, por si acaso… No dejar de relacionarse y comunicarse con potenciales empleadores de forma que te conozcan (acudir a foros, seminarios, etc.). Esto es siempre positivo, ya que se pueden descubrir nuevas y mejores prácticas profesionales y, además, uno mismo se da a conocer.









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